Depuración de primavera

 

La primavera, por el cambio de estación, es una de las mejores épocas, para hacer una limpieza del cuerpo  cuidando de nuestro hígado y riñón, de manera que se puedan recuperar de épocas de excesos de comidas o mala alimentación, eliminando toxinas y así sentirte con ganas y energía!

 

Hay muchísimas dietas, pero no todas son sanas y recomendables. Las muy extremas, se pueden hacer por un tiempo determinado. Luego, tienes los planes de “choque”, que son mas adecuadas, ya que puedes seguir con tu rutina, pero cambiando pequeños hábitos.

 

Las claves para que tu cuerpo note el cambio:

  • Beber entre 1,5/2 lts. de agua al día. Esto permite que tus riñones drenen los excesos. También pueden ser en forma de caldos, zumos e infusiones.
  • Aumenta tu consumo de frutas y verduras. Son ricas en fibras, azúcares, potasio y poco sodio, por lo que son diuréticas, ayudan al tránsito intestinal y tienen efecto saciante.
  • Disminuye el consumo de grasas “malas” (carnes, lácteos, embutidos, bollería y pastelería industrial.
  • Toma cereales integrales, es un buen aporte de fibra y son hidratos de carbono de absorción lenta, por lo que tardas más tiempo en volver a tener apetito y te dan un extra de energía.
  • Toma proteínas ligeras y digestivas, hoy en día hay muchas alternativas a la carne (seitán, tofu, tempeh, legumbres con cereales…) ¡Y mucho más saludables!
  • Baja el consumo de sal y azúcar, ya que éstos ralentizan el trabajo de los riñones, reteniendo líquidos y el azúcar, aportando calorías.
  • Toma infusiones, de boldo, alcachofa, diente de león, cola de caballo… Hay muchas plantas y te ayudarán a eliminarlos excesos.
  • También tienes suplementos de fitoterapia que facilitarán el proceso depurativo.

 

¿Cuándo realizar una detoxificación o depuración del organismo?

Nuestro organismo nos avisa cuando hay una sobrecarga de toxinas debido a excesos puntuales.

Aparecen una serie de síntomas que nos producen malestar:

  • Sensación de cansancio y fatiga
  • Síntomas digestivos tales como: vientre hinchado, gases, pesadez, nauseas, estreñimiento, malas digestiones…
  • Mal aliento
  • Mala circulación, retención de líquidos
  • Depresión, cambios de humor
  • Desequilibrios hormonales
  • Problemas de piel: acné, eczema, sequedad, prurito…
  • Dolores de cabeza y mucosidad (en ocasiones)

 

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